
Antonio Puerta fue el jugador que dejó helados a todos los asistentes de la Final de la Supercopa del 2006 disputada en Mónaco con un jugadón que si llega a entrar hace que le pongan su nombre a aquél estadio. Faltan las palabras para describir lo que era este jugador. Hoy vuelvo de comer y me encuentro con la trágica noticia, de esta pérdida del fútbol. 22 años de vida y una trayectoria por delante, pero de eso ya no podemos hablar. La mala suerte se ha cebado con él y se lo ha llevado. Toda una vida ligada al fútbol lo que era su vida hasta que hoy se nos ha ido. Tuve la oportunidad de verle de cerca y esa gracia andaluza, de mosquetero sevillano me atrajo, por no decir que me apasionó. Hoy todos los amantes del fútbol lloramos, lloran los aficionados

sevillistas, llora el deporte. Tenía toda una vida por delante, empezaba a vivir. Ahora buscando información sobre la marcha sin regreso de Puerta, encuentro "
No saben que su gran noche fue la de aquél Jueves de Feria en el que nos dió la Gloria de clasificarnos para la primera final europea en la historia del Sevilla FC con un gol que ha quedado grabado a fuego en el corazón de todos los sevillistas", cosas como estas. Antonio tenía pareja y estaba a punto de ser padre por primera vez. En concreto, dentro de mes y medio su novia sale de cuentas. Tenía un hermano y una hermana y era un chaval que se hacía querer. Cariñoso, atento, educado y siempre sonriente. Un verdadero crack... en todo.
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