Los helados son para el verano como las bicicletas, eso es algo que siempre me dijo mi abuelo, cuando durante los meses estivales nos atiborrabamos a helados de chocolate y después cogíamos la bici por el paseo, me lo decía y a mí me hacía gracia. Y ahora que lejos queda aquel verano, los helados y la bicicleta, ahora son otros los problemas, ahora el día a día se hace más pesado, quizá más duro. Ya no nos reniegan nuestros abuelos, ahora son otros los que nos echan la reprimenda, los que nos hacen a veces perder las ganas, y seguimos sin tener presente que hay que vivir, que hay que disfrutar más a menudo de los helados (de limón son mis preferidos), que hay que coger más la bicicleta, ...., que debemos fijarnos más en todas esas pequeñas cosas que un día nos hicieron felices, cuando el mayor poblema que teníamos era que nuestros abuelos nos dejarán recogernos más tarde en la casa de la playa porque nuestros amigos, a los que sólo veíamos en estas fechas, tenían multitud de cosas que contarnos, ...... qué lejos queda ya.Ahora cuando desayuno con asesinatos, como acompañada de las imágenes del último atentado en Irak y ceno escuchando al político de turno "insultar" a otro, me da gana de coger la bicicleta y después de recorrer muchos kilómetros pararme y disfrutar de un helado como hacía antes.
P.D. Soy de las que piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor, más que nada porque la inocencia de la edad nos permitía vivir al margen de la realidad y lo que es mejor, esa ingenuidad también nos apartaba del dolor, por lo menos conmigo fue así.
1 comentario:
Son muy bellas tus palabras, tu escritura es emocionante y clara a la vez, pero percivo un halo de tristeza que me preocupa, la melancolía es una buena compañera de viaje para la inspiración poética pero rara vez es la mejor de las amistades para seguir el camino de la vida.
Cualquier tiempo futuro es mejor que cualquier otro porque es el que nos queda por vivir.
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