Desde bien temprano la mañana amenazaba tormenta, y no sólo de agua. El cielo escondía lo que más tarde daría muestras de sorpresa. Una mañana de lo más normal hasta cierto punto, algunos desajustes aquí y allá, gente que va y casi nunca viene, gente que se queda y otra que nunca debió haber venido. El caso es que después de que la tormenta hiciera acto de presencia en el interior, muy cerca de donde me encontraba, también empezó a hacerlo fuera y con fuerza, sin compasión. Él estaba fuera y en un acto de valentía o quizá ahora con el tiempo pienso que de inmadurez, me lancé a buscarle, no podía con la idea de que estuviera fuera, y menos que le pasara algo. Me recomía el pensar que por un descuido el pudiera sufrir algún daño. Ahora la tormenta parece haber pasado y encontrarse algo más lejos que antes, pero veo cierta desolación tanto dentro como fuera. La lluvia ha calado fuerte y dentro, no sólo en las ropas que he puesto a secar, sino en los rostros de algunas personas a las que la tormenta les ha hecho daño desde bien entrada la mañana, nada más llegar a este lugar en el que a veces luce el sol, pero cada vez menos, por desgracia. viernes, 14 de septiembre de 2007
La tormenta amenazaba desde bien temprano......
Desde bien temprano la mañana amenazaba tormenta, y no sólo de agua. El cielo escondía lo que más tarde daría muestras de sorpresa. Una mañana de lo más normal hasta cierto punto, algunos desajustes aquí y allá, gente que va y casi nunca viene, gente que se queda y otra que nunca debió haber venido. El caso es que después de que la tormenta hiciera acto de presencia en el interior, muy cerca de donde me encontraba, también empezó a hacerlo fuera y con fuerza, sin compasión. Él estaba fuera y en un acto de valentía o quizá ahora con el tiempo pienso que de inmadurez, me lancé a buscarle, no podía con la idea de que estuviera fuera, y menos que le pasara algo. Me recomía el pensar que por un descuido el pudiera sufrir algún daño. Ahora la tormenta parece haber pasado y encontrarse algo más lejos que antes, pero veo cierta desolación tanto dentro como fuera. La lluvia ha calado fuerte y dentro, no sólo en las ropas que he puesto a secar, sino en los rostros de algunas personas a las que la tormenta les ha hecho daño desde bien entrada la mañana, nada más llegar a este lugar en el que a veces luce el sol, pero cada vez menos, por desgracia.
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